septiembre 11, 2026

El acuerdo de $us 1.900 millones obliga a Bolivia a reducir el déficit, eliminar la subvención a los combustibles desde 2027, avanzar hacia un tipo de cambio flexible y limitar el financiamiento del Estado con recursos del Banco Central.

El acuerdo alcanzado entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) va mucho más allá de la obtención de un crédito por $us 1.900 millones. El programa, previsto para 36 meses, establece una hoja de ruta que contempla cambios fiscales, monetarios, cambiarios y estructurales que modificarán buena parte de las reglas con las que funcionó la economía boliviana durante los últimos años.

El documento establece 10 compromisos centrales que serán evaluados de manera trimestral por el organismo internacional.

1. Un crédito de $us 1.900 millones

Bolivia accederá a un programa de 36 meses bajo el Servicio Ampliado del FMI. El objetivo es fortalecer las reservas internacionales, reducir las vulnerabilidades fiscales y externas y recuperar la estabilidad macroeconómica.

El acuerdo, además, podría facilitar la llegada de más de $us 5.000 millones de otros organismos multilaterales, según el FMI.

2. Un fuerte ajuste fiscal

El Gobierno se compromete a realizar una consolidación fiscal equivalente a unos 8,5 puntos porcentuales del PIB entre 2026 y 2029.

La meta es eliminar el déficit primario del sector público y reducir el déficit global hasta aproximadamente el 3,5% del PIB en 2029. Para 2026, el presupuesto reformulado contempla un déficit máximo equivalente al 9,3% del PIB.

3. El BCB ya no podrá financiar nuevos déficits del Gobierno

Uno de los cambios más importantes será el fin del financiamiento monetario del déficit.

El programa establece que el Banco Central de Bolivia no otorgará nuevo financiamiento neto al Gobierno. En la práctica, el Tesoro ya no podrá recurrir al BCB para cubrir sus necesidades fiscales mediante nueva emisión de dinero.

La medida busca reducir la expansión monetaria y, con ella, las presiones sobre la inflación y el mercado cambiario.

4. La subvención a los combustibles tiene fecha de vencimiento

Los precios de los combustibles permanecerán congelados durante 2026, pero el acuerdo establece que desde enero de 2027 deberán alcanzar niveles de recuperación de costos.

Además, el Presupuesto General del Estado de 2027 no deberá contemplar recursos para subvencionar los combustibles.

El acuerdo reconoce que esta medida puede generar un impacto inflacionario y conflictos sociales. También plantea una mayor participación privada en la importación y comercialización de carburantes a precios de mercado.

5. Bolivia avanzará hacia un dólar determinado por el mercado

El país dejará atrás el esquema de tipo de cambio fijo y avanzará hacia un régimen más flexible.

Los bancos podrán realizar operaciones de compra y venta de divisas a tipos negociados, mientras que las intervenciones del Banco Central serán limitadas y estarán destinadas principalmente a enfrentar episodios de desorden financiero.

Se trata de uno de los cambios estructurales más importantes del programa, después de años en los que el tipo de cambio oficial funcionó como una de las principales anclas de la economía.

6. El Banco Central tendrá una nueva estrategia para controlar la liquidez

La base monetaria se convertirá en el principal ancla nominal de la política monetaria.

El programa apunta a reducir la inflación hasta niveles de un dígito hacia 2028. Para 2026 se proyecta una inflación cercana al 14%.

El BCB deberá publicar metas mensuales de base monetaria y utilizar instrumentos de mercado para controlar la liquidez.

7. Cambiarán las reglas del sistema financiero

El acuerdo contempla una reforma de la supervisión bancaria, con pruebas de estrés de solvencia y liquidez, evaluaciones de calidad de activos y nuevas normas relacionadas con capital, provisiones, riesgo de tasas de interés y operaciones con partes vinculadas.

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