noviembre 3, 2026

Dos nuevos asesinatos registrados en Santa Cruz y Beni, junto con una amenaza dirigida al viceministro de Régimen Interior y Policía, Peter Maldonado, encendieron nuevamente las alarmas sobre la expansión de la violencia vinculada al crimen organizado en Bolivia.

Los hechos ocurrieron el lunes 2 de noviembre. En Santa Cruz, el cuerpo de un hombre fue encontrado en una calle de tierra que conduce al río Piraí, en inmediaciones del Cordón Ecológico. La víctima presentaba cinco impactos de bala y golpes en el cráneo, según los resultados de la autopsia.

Junto al cadáver fue encontrado un cartel con un mensaje intimidatorio dirigido a Maldonado: “Peter Maldonado, ya se cumplió el plazo. De aquí para adelante los muertos que hayan va a ser tu conciencia, paga la deuda”.

El comandante general de la Policía, Adrián Álvarez, atribuyó la amenaza a organizaciones del narcotráfico afectadas por los operativos de seguridad que desarrolla el Gobierno. La víctima todavía no había sido identificada oficialmente y era conocida con los sobrenombres de ‘El Chato’ o ‘Conejo’.

En el segundo caso, un hombre identificado preliminarmente como Abel Bejarano Zeballos fue acribillado dentro de su vivienda, ubicada en el barrio Villa 8 de Guayaramerín, departamento del Beni. Los vecinos escucharon disparos alrededor de las 04:00 y la Policía inició las investigaciones para identificar a los responsables.

La Policía advierte sobre redes criminales

Álvarez sostuvo que organizaciones vinculadas a la estructura de Sebastián Marset mantienen actividad en Santa Cruz, Beni y el Trópico de Cochabamba. También mencionó la presencia de redes relacionadas con grupos criminales brasileños.

Como antecedente, recordó la captura en Concepción, el 24 de octubre, del ciudadano brasileño Engri Júnior de Almeida Maia, conocido como ‘Júnior Trindade’ o ‘Pablo Escobar de Goiás’. Según la Policía, este hombre habría montado una estructura logística y de seguridad para el narcotráfico en Bolivia.

El comandante le atribuyó participación en aproximadamente 12 sicariatos en territorio boliviano y 40 asesinatos en Brasil, cifras que deberán ser establecidas en las investigaciones judiciales.

Al menos 62 víctimas en lo que va del año

La violencia criminal mantiene cifras preocupantes. Un recuento publicado por EL DEBER el 21 de octubre registraba al menos 62 víctimas en 52 hechos de violencia criminal durante 2026. De ese total, 39 fallecidos correspondían a Santa Cruz, aproximadamente el 63%.

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, había advertido anteriormente sobre disputas entre el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho por corredores utilizados para la salida de droga.

A su vez, la representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), Mónica Mendoza, alertó sobre la presencia y actividad de organizaciones criminales internacionales en Bolivia, así como sobre los riesgos de infiltración en instituciones estatales.

Los dos asesinatos y la amenaza contra una autoridad gubernamental vuelven a poner en primer plano el desafío de combatir las estructuras del narcotráfico, el sicariato y sus redes de protección. La respuesta estatal deberá ir más allá de los operativos policiales y alcanzar también las estructuras financieras y los posibles vínculos institucionales del crimen organizado.

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