La calificadora internacional Moody’s Ratings elevó la calificación soberana de Bolivia de Caa3 a Caa2 y mantuvo una perspectiva positiva, en la segunda mejora otorgada al país por la agencia en menos de un año.
La decisión, publicada este miércoles, refleja una reducción del riesgo de incumplimiento de las obligaciones financieras de Bolivia en el mediano plazo. Moody’s destacó, entre otros factores, el manejo de la deuda externa, el retorno del país a los mercados internacionales, la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento y el avance hacia un régimen cambiario flexible.
Uno de los elementos considerados por la calificadora fue la emisión de $us 1.000 millones realizada por Bolivia en mayo, además del avance hacia un programa de aproximadamente $us 1.900 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Moody’s también tomó en cuenta la mejora de la liquidez externa. Las reservas internacionales brutas llegaron a $us 4.290 millones en agosto, mientras que el componente de reservas en divisas aumentó de $us 148 millones en marzo a $us 745 millones.
En materia fiscal, la calificadora valoró las medidas adoptadas por el Gobierno para reducir los desequilibrios, entre ellas la eliminación del subsidio al diésel, la reducción del gasto primario y el cese del financiamiento del Banco Central, según el reporte citado por La Razón.
La evaluación también refleja una mejora en algunos indicadores. El riesgo país se situó en 454 puntos básicos a septiembre, frente a los 1.214 registrados en noviembre de 2025, mientras que el déficit acumulado del sector público pasó de 4,5% del PIB en julio de 2025 a 0,4% en julio de 2026, según datos difundidos por el Ministerio de Economía.
Sin embargo, la mejora no significa que Bolivia haya salido de una zona de alto riesgo. Moody’s mantiene la calificación Caa2 dentro de una categoría de riesgo crediticio considerable y advierte sobre las debilidades institucionales, las reducidas reservas líquidas en moneda extranjera y una deuda pública superior al 100% del PIB, con una elevada exposición a moneda extranjera.
La agencia también advierte que la continuidad de las medidas económicas podría enfrentar resistencia social y política. La perspectiva positiva está vinculada a que el Gobierno logre sostener el ajuste fiscal, avanzar con el régimen cambiario flexible, fortalecer las reservas y concretar nuevas fuentes de financiamiento.
La mejora de Moody’s se suma a las decisiones adoptadas durante 2026 por Fitch Ratings y S&P Global Ratings, que también elevaron sus evaluaciones sobre Bolivia. Fitch pasó de CCC- a CCC, mientras que S&P elevó la nota de CCC- a CCC+.
Así, Bolivia consigue una nueva señal positiva de las calificadoras internacionales, aunque el país todavía permanece en una categoría de riesgo elevada. El desafío ahora será convertir esta mejora en una recuperación sostenida de la confianza financiera y en una reducción efectiva de las vulnerabilidades fiscales y externas.






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